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Julio Ignacio Jauregui Saad: Deep Work

Julio Ignacio Jauregui Saad: Deep Work
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Julio Ignacio Jauregui Saad: “Si tu miedo es morir por nada, has realidad tus propósitos. Cambia la forma de ver al mundo y el mundo cambiará para ti”

Cal Newport, experto en los efectos que tiene la tecnología en nuestros hábitos y nuestra facultad de atención enumeró tres reglas básicas para lograr lo que el llama “deep work”, el trabajo profundo que caracteriza un estado de concentración profunda en el que la persona se dedica completamente a una labor que presenta un reto cognitivo. Estas son las labores que realmente nos generan beneficios o que nos involucran enteramente y permiten entran en estado de flujo. En oposición a esto, está lo que Newport llama el trabajo superficial, que consiste en la mayoría de las actividades que hacemos en línea, como contestar un correo electrónico o hacer una búsqueda en Google.

Cal Newport introduce el concepto de trabajo profundo o deep work, con ejemplos como Carl Jung, Mark Twain, Woody Allen, Bill Gates, Neal Stephenson o J.K. Rowling, y lo contrapone al trabajo superficial. Definamos esos dos términos: Trabajo profundo: Actividades realizadas en un estado de concentración libre de distracciones que ponen tus capacidades cognitivas al límite. Estos esfuerzos crean nuevo valor, mejoran tus habilidades y son difíciles de replicar. Por ejemplo, escribir un libro.

Trabajo superficial: Tareas poco exigentes cognitivamente, que pueden hacerse de forma distraída. Estos esfuerzos tienden a no crear nuevo valor y son fáciles de replicar. Por ejemplo, escribir un correo electrónico. Newport mantiene que el multitasking o el cambio de una actividad a otra tiene un costo cognitivo que genera lo que se llama “residuo de atención”. La constante interrupción de nuestros aparatos o el constante alternar de ventana en un buscador -y cosas por el estilo- nos mantiene en un estado residual de atención, pues para realizar un “trabajo profundo” necesitamos de nuestra atención indivisa, del foco resoluto de nuestra mente.

Para alcanzar un estado de profunda concentración, requerido para el aprendizaje y los retos laborales, es necesario seguir ciertas reglas que el profesor detalla a continuación.

  1. Trabaja profundamente

La primera regla de Newport tiene que ver con la importancia de realizar este tipo de labores que requieren de nuestra total concentración. Newport dice que uno no puede esperar a que todo sea perfecto, a que tenga tiempo libre, no haya ruido ni distracción y la mente esté relajada para empezar a hacer esto. “Debes luchar para incorporarlo a tu itinerario”, incluso respetando estos horarios de la misma manera que solemos respetar una cita con otra persona. Y cuando finalmente uno se decide a hacer esto, es fundamental hacerlo sin ninguna otra actividad o distracción potencial corriendo en paralelo.

 

  1. Abraza el aburrimiento

Esta regla tiene que ver con que el trabajo profundo a veces requiere de actividades que no son necesariamente placenteras, o al menos no lo son al principio. Asimismo, la concentración es “una habilidad que uno tiene que entrenar” y una forma de entrenarla es “frecuentemente exponiéndose al aburrimiento”. Estamos acostumbrados a reaccionar, según Newport, como uno de los perros de Pavlov, y al primer indicio de aburrimiento reaccionamos sacando nuestro teléfono para proveernos de estímulos fáciles. Esto es un pésimo entrenamiento para la mente, pues obviamente nos costará mucho trabajo sostener un trabajo más complicado por mucho tiempo y seremos menos eficientes.

 

  1. Deja las redes sociales

Esta tercera regla es la misma que  ha expuesto Jaron Lanier : la importancia de abandonar las redes sociales -en el caso de Lanier, incluso para salvaguardar a la sociedad y la democracia-. Newport argumenta que las personas requieren ser más selectivas en cómo distribuyen su tiempo y en qué tipo de estímulos reciben (Douglas Rushkoff ha dicho que debemos pensar en la tecnología digital como una droga que estamos consumiendo). Muchas personas, dice Newport, creen que la vida digital tiene muchas ventajas para su trabajo, pues les permite promoverlo y conectar con personas afines; sin embargo, la vida digital genera un hacinamiento de potenciales distractores, atiborrando nuestra vida de cuentas virtuales que debemos responder (hay que seguir posteando en Twitter o checar cuantos likes hemos recibido en Instagram). Al final lo que uno pierde es más que lo que uno gana, de lo cual el mismo Newport es una prueba, pues nunca ha tenido una cuenta en una red social y aun así es un autor altamente exitoso, con una Ted Talk y un nuevo libro en el que plantea justamente esto, lo que llama el “minimalismo digital”. Es algo así como la Marie Kondo del espacio digital.

Un argumento a favor de la concentración sin distracciones que apunta Newport es lo que denomina residuo atencional. Cuando pasas de la tarea A a la tarea B, tu atención y capacidad de concentración no se traslada de la misma manera y queda un residuo de tu atención aún pendiente de A cuando ya estás con B. Es decir, cuando haces varias tareas a la vez —la famosa multitarea—, tu capacidad de atención no está enfocada plenamente en ninguna, porque cada vez que cambias se genera un residuo atencional.

Esta forma de trabajar en varias cosas a la vez, tan común en nuestros días, se traduce en un estado de semidistracción permanente, que es devastador en tu capacidad de concentración y tu rendimiento. En cambio, el trabajo profundo, trabajar plenamente concentrado y sin distracciones en una tarea durante periodos extensos, te permitirá obtener mejores resultados. Organiza tu tiempo, conseguir un hábito de trabajo profundo requiere que trates tu tiempo con respeto. Para eso lo mejor que puedes hacer es estructurar tu jornada, organizando cada hora si es necesario pero manteniendo la necesaria flexibilidad para que esa organización no te asfixie.

Es más fácil que consigas avances de esa manera que si dejas tu día libre y sin organizar. Si no te organizas, es muy sencillo que tu tiempo se consuma en navegar por internet o en las redes sociales. Aunque este tipo de comportamiento te pueda dar satisfacción en el momento, al final de la jornada terminas pensando qué ha pasado y por qué no te ha rendido el día como esperabas.

 

Tómalo en cuenta y valora los resultados que esperas obtener con tu tiempo invertido y el esfuerzo diaria de tu trabajo realizado.

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